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lunes, 30 de abril de 2012

La investigación sentida


Cuando investigamos tenemos, entre muchas, la opción de realizar una investigación egoísta o una investigación colaborativa (Falla, 1998). 

La investigación egoísta se caracteriza por preguntarse por problemas que tienen que ver con algún detalle de nuestra historia, que responde exclusivamente al interés de contestar nuestras preguntas personales o autoreferenciales. Otra característica de este tipo de investigación es que responde a los intereses de un sector reducido de la sociedad en que vivimos, o al interés privado.  Se queda en un ejercicio individual y solitario, suponiendo que el conocimiento y las propuestas para atender el problema provienen de la mente de una sola persona o solo de la academia.

Algo muy distinto ocurre con la investigación colaborativa. En ella, las preguntas se formulan a partir de los problemas más apremiantes que enfrenta la sociedad, tomando en cuenta sus particularidades al ser parte de Latinoamérica. Su punto de partida es lo que otras personas han trabajado, por lo tanto, tiene una clara identidad colectiva, recuperando los aportes de otras investigaciones en épocas anteriores y contribuyendo al avance del conocimiento y la acción en contacto con quienes se ven afectados por los problemas. Se fundamenta en el diálogo (Freire, 1978), con la realidad, con las personas y comunidades y con otras investigadoras e investigadores. En ese sentido, es un problema que se construye a partir de la escucha; escuchar con los oídos, pero también, escuchar con la mirada, con el corazón y con la piel, para atender a esa realidad social que perfila las emergencias de nuestra época. Por eso puede construirse una investigación sentida y con sentido.

A través del ejercicio de la reflexividad (Bourdieu y Wacquant, 1995), quien investiga puede darse cuenta de cuánto peso tiene en su trabajo sus condiciones como sujeto, es decir, su clase social, su género, su edad, su lugar de vida, en síntesis su historia. Con ello puede buscar un ejercicio sincero de investigación, y evitar a través del trabajo una investigación egoísta que únicamente responda a sus preguntas personales.


Referencias bibliográficas
Bourdieu, Pierre. y Wacquant, Loic. (1995). Respuestas: por una antropología reflexiva. México: Grijalbo.
Falla, Ricardo. (1998). Investigación y acción social: claves para una alianza. Revista Envío. Managua, Nicaragua. Núm. 200. Disponible en: http://www.envio.org.ni/articulo/396
Freire, Paulo. (1978). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI.

2 comentarios:

  1. Me parece muy acertado el hecho de publicar lo expuesto durante la clase sobre este tema específico, ya que segun mi opinión así es como debería comenzar toda justificación, con el aporte que se brindará a la comunidad mas allá de la academia.

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  2. Realmente fue enriquecedora la incursión de la compañera Laura en la clase anterior en especial lo que comento sobre la investigación colaborativa y como debe tener un propósito de ayudar, de convertirse en un aporte realmente importante para la sociedad.

    William Guerrero Calderón

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